Harry Potter

 

En este capítulo me centraré en la muerte de Dumbledore.

Les recuerdo que me baso en las 7 primeras novelas y no en el desarrollo posterior de la historia mediante entrevistas, publicaciones de web, nuevos libros y películas.

Llegado el momento y según lo planificado por el mismo Dumbledore, éste se deja matar por Snape, quien a su vez es asesinado a manos de Voldemort. Potter está en estado de shock, ha sido nuevamente separado y arrancado de la persona que más ama.

A continuación, vierte los recuerdos de Snape en el pensadero, donde se le revela lo siguiente.

[Dumbledore] -Lo hemos protegido porque era fundamental instruirlo, educarlo, permitir que pusiera a prueba sus fuerzas […].

[Snape] – ¿Lo ha mantenido con vida para que pueda morir en el momento más adecuado?

[Dumbledore] -No pongas esa cara, Severus. ¿A cuántos hombres y mujeres has visto morir?

[Snape] -Últimamente, sólo a los que no podía salvar […]. Me ha utilizado.

[Dumbledore] -Y eso ¿qué significa?

[Snape] -He espiado por usted, he mentido por usted, he puesto mi vida en peligro por usted. Se suponía que todo eso lo hacía para proteger al hijo de Lily Potter. Y ahora me dice que lo ha criado como quien cría un cerdo para llevarlo al matadero… 1

Retengamos esto. Poco antes en la misma escena Potter se enteró de lo siguiente. Snape a Dumbledore:

-Es decir que confía en él, pero en mí no.

[Dumbledore] -No es una cuestión de confianza. Como ambos sabemos, dispongo de un tiempo limitado. De modo que es fundamental que le dé suficientes explicaciones para que pueda llevar a cabo su misión. 2

Y más adelante la narradora refuerza este punto: «Su misión era entregarse con serenidad a los acogedores brazos de la muerte».3

Acto seguido, y en base a las revelaciones del pensadero, Potter hará un acto de fe y confianza absoluta en Dumbledore y se dejará matar por el mismo Voldemort.


Ahora pongan atención en lo siguiente. Potter, una vez muerto, se encuentra en medio de una brillante neblina desnudo a la vez que escucha un ruidito lastimero. Se levanta y encuentra junto a él una túnica cálida y suave y se la pone. Potter se encontraba bajo un techo abovedado de cristal, como una suerte de limbo. Fue hasta la fuente del ruido y vio a un niño pequeño y desnudo, acurrucado en el suelo bajo una silla. Tenía la carne viva, estaba desollado, o sea carecía de piel.

¿Han visto imagen más horrible, un niño desollado?

Me imagino el aspecto de niños con las pieles quemadas por la bomba atómica. Daba la impresión que fue abandonado ahí como algo indeseado.

En ese momento apareció Dumbledore vestido con una túnica azul, diciéndole: «No puedes ayudarlo».4

A continuación, ambos se sentaron en otras dos sillas lejos del niño. Llegado el momento Dumbledore le dijo:

Así que ahora eres el verdadero señor de la muerte, porque el verdadero señor de la muerte no pretende huir de ella, sino que acepta que debe morir y entiende que en la vida hay cosas mucho peores. 5

Dejemos este motivo por el momento.


Mientras tanto pasemos revista a unos diálogos anteriores a la muerte de ambos. Dumbledore a Potter:

-… ¡La profecía no significa que tú tengas que hacer nada! Pero la profecía provocó que lord Voldemort «te señalara como su igual» … Dicho de otro modo, tú tienes libertad para elegir tu camino, eres libre para rechazar la profecía. En cambio, Voldemort sigue otorgándole un gran valor. Él seguirá persiguiéndote, y eso garantiza que….

[Potter] -Que uno de nosotros acabará matando al otro […]. 6

Aquí, curiosamente, la narradora interrumpe el diálogo y hace de interprete entre Dumbledore y Potter. Narradora:

… y por fin comprendió lo que Dumbledore intentaba explicarle: la diferencia entre dejarse arrastrar al ruedo para librar una lucha a muerte o salir al ruedo con la cabeza alta. Algunos dirían, quizá, que los dos caminos no eran tan distintos, pero Dumbledore sabía («Y yo también —pensó Harry con un arrebato de fiero orgullo— y mis padres también») que la diferencia era enorme. 7


Y si se dieron cuenta, estamos tratando los dos elementos sobrenaturales pendientes que nombré en el capítulo anterior: La de leyenda de las reliquias y la profecía.

En algún momento de la saga Dumbledore le revela mediante un recuerdo en el pensadero a Potter la profecía dividida en dos partes. La primera parte:

El único con poder para derrotar al Señor de las Tinieblas se acerca… Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo a concluir el séptimo mes…. 8

Y la segunda parte:

Y el Señor de las Tinieblas lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor de las Tinieblas no conoce…Y uno de los dos deberá morir en manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida…. El único con poder para derrotar al Señor de las Tinieblas nacerá al concluir el séptimo mes…. 9

A continuación, Dumbledore le aclara a Potter que Voldemort no escuchó la segunda parte y pensó que matando al niño acababa la amenaza. Tampoco consideró que había un segundo niño que encajaba bajo la misma descripción. Pero en lugar de eso, no solo no pudo matarlo, sino que en el intento le transfirió sus poderes al niño. Ante lo cual Potter le contestó: «Debió esperar y ver quién de los dos (de los dos niños), parecía más peligroso cuando fuéramos mayores, y matar al que lo fuera…».10

Ese poder que Potter tenía era el amor como vemos en este diálogo.

[Dumbledore] -Sí, creo que sí. Sin sus Horrocruxes, Voldemort será un hombre mortal con el alma deteriorada y menoscabada. Pero no olvides que, aunque su alma esté dañada y no pueda recomponerse, su mente y sus poderes mágicos permanecen intactos. Harán falta un poder y una habilidad excepcionales para matar a un mago como él, incluso sin los Horrocruxes.

[Potter] -Pero yo no tengo un poder ni una habilidad excepcionales […].

[Dumbledore] -Sí los tienes […] Tienes un poder que Voldemort nunca ha tenido. Tú puedes…

[Potter] – ¡Ya lo sé! […] ¡Yo puedo amar! —Y se contuvo de añadir: «¡Qué gran ayuda!».

[Dumbledore] -Exacto, Harry, tú tienes el poder de amar […]. Y eso, teniendo en cuenta todo lo que te ha pasado, es algo grandioso y extraordinario. Todavía eres demasiado joven para entender lo excepcional que eres.

[Potter] -Entonces, cuando la profecía dice que yo tendré «un poder que el Señor Tenebroso no conoce», ¿se refiere sólo al amor? —preguntó Harry, un poco decepcionado.

[Dumbledore] -En efecto, sólo al amor. Pero no olvides nunca que la predicción de la profecía sólo tiene valor porque Voldemort se lo concedió. 11 Bien, aquí aparece el elemento del amor.


Sigamos adelante. El siguiente fragmento es muy decidor, porque nos revela, que el móvil de Potter no solo es el amor, sino también es la venganza. Dumbledore a Harry:

-… ¡Te lo dije porque Voldemort cometió un grave error y dio por buenas las palabras de la profesora Trelawney! Si él no hubiera matado a tu padre, ¿habría hecho surgir en ti un furioso deseo de venganza? ¡Claro que no! Y si no hubiera obligado a tu madre a morir por ti, ¿te habría conferido una protección mágica que él no podría vencer? ¡Pues claro que no! ¿Acaso no lo entiendes? ¡El propio Voldemort creó a su peor enemigo, como hacen los tiranos! ¿Tienes idea de hasta qué punto éstos temen a la gente que someten? Todos los opresores comprenden, tarde o temprano, que entre sus muchas víctimas habrá al menos una que algún día se alzará contra ellos y les plantará cara. ¡Voldemort no es ninguna excepción! Él ya estaba alerta por si aparecía alguien capaz de desafiarlo. ¡Oyó la profecía y decidió actuar, y como consecuencia de ello no sólo escogió a la persona con más posibilidades para acabar con él, sino que le entregó unas armas excepcionalmente mortíferas! 12


Entonces tenemos dos elementos: amor y venganza.


Cuando Potter vuelve a la vida, luego del encuentro con el alma de Dumbledore en el limbo, apunto de enfrentarse con Voldemort, exclama a sus aliados «No quiero que nadie intente ayudarme […]. Tiene que ser así. Tengo que hacerlo yo». 13

Es interesante que exija que le dejen solo, si bien lo dice para proteger a sus amigos, y porque está convencido que debe ser así, ya que acaba de encontrarse con Dumbledore en el limbo.

Es interesante, que esa necesidad de hacer las cosa solo, la vimos también en Tom Ryddle cuando era niño. Una de sus características era que no quería ayuda de nadie y le gustaba hacer las cosas solo. Esto lo comento por el siguiente diálogo entre Voldemort y Potter, apunta en esta dirección, en donde Voldemort trata de provocarlo exclamando:

-Potter no lo dice en serio […]. Ése no es su estilo, ¿verdad que no? ¿A quién piensas emplear como escudo hoy, Potter?

[Potter] -A nadie […]. Ya no hay más Horrocruxes. Sólo quedamos tú y yo. Ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro siga con vida, y uno de los dos está a punto de despedirse para siempre…

[Voldemort] – ¿Uno de los dos, dices? […] ¿Y no crees que ése serás tú, el niño que sobrevivió por accidente y porque Dumbledore movía los hilos? 14

Vamos reuniendo algunas pistas. Snape acusa a Dumbledore de tratar a Potter como un cerdo que le dirige al matadero y ahora Voldemort se refiere a Dumbledore como el que mueve los hilos.

¿Están tan errados los dos en sus juicios? ¿o encierran algo de verdad?

En el limbo, Dumbledore para darle coraje a Potter, le había dicho:

-…el propio Voldemort […] tiene la culpa de que tú pudieras adivinar sus pensamientos, sus ambiciones, e incluso de que entiendas el lenguaje de las serpientes que él emplea para transmitir órdenes; y sin embargo, Harry, pese a tu privilegiada comprensión del mundo de Voldemort […], nunca te han seducido las artes oscuras, nunca, ¡ni siquiera por un segundo has mostrado el menor deseo de unirte a los seguidores de Voldemort.

[Potter] – ¡Por supuesto que no! ¡Él mató a mis padres!

[Dumbledore] – ¡Lo que significa que te protege tu capacidad de amar! 15


Dos conceptos nuevos: culpa y seducción que sumamos a los dos anteriores, amor y venganza.


Recordemos que en el capítulo anterior me referí a la venganza en relación a la justicia, quién debía administrarla y cómo es que se acordaba. Conceptos que permiten ver mejor tras bambalinas en la saga de Potter.


Y ahora veremos un quinto concepto: el arrepentimiento.


Mientras Voldemort sigue provocando a Potter en el enfrentamiento definitivo le dice:

– ¡El plan último de Dumbledore salió mal! […].

[Potter] -Sí, salió mal. Tienes razón. Pero, antes de que intentes matarme, te aconsejo que recapacites sobre lo que has hecho… Piensa, e intenta arrepentirte un poco, Ryddle….

[Voldemort] – ¿Qué quieres decir?

[La narradora interrumpe] De todas las cosas que Harry le había dicho, de todas las revelaciones y escarnios, ésa fue la que más lo conmocionó. Las pupilas se le contrajeron hasta quedar reducidas a unas finas líneas en medio de una piel que palidecía.

[Harry] -Es tu última oportunidad […]. Es lo único que te queda… He visto en qué te convertirás si no lo haces… Sé hombre… Intenta… intenta arrepentirte un poco… 16

Y ahora veamos de dónde saca la idea Potter para que Voldemort se arrepienta. Recordemos que en el limbo estaba la criatura desollada y Dumbledore le dice que no puede ayudarlo:

[Potter] – ¿Qué es eso, profesor?

[Dumbledore] -Algo que está más allá de tu ayuda y de la mía. 17

Más adelante Potter insiste:

– ¿Está seguro de que no podemos hacer nada por ese ser?

 [Dumbledore] -No, no hay ayuda posible. 18


En esa misma conversación que es la más reveladora de toda la saga, Dumbledore le dice a Potter:

-…Ya de muy joven había demostrado que el poder era mi debilidad y mi tentación. Es curioso, Harry, pero quizá los más capacitados para ejercer el poder son los que nunca han aspirado a él; los que, como tú, se ven obligados a ostentar un liderazgo y asumen esa responsabilidad, y comprueban, con sorpresa, que saben hacerlo. Yo resultaba menos peligroso en Hogwarts. Creo que fui un buen profesor… 19


Esas son las conclusiones de Dumbledore en relación al cuarto elemento: la supremacía del ministerio. En la misma conversación Dumbledore saca a colación su propia biografía y su relación con Grindelwald:

-Grindelwald intentó impedir que Voldemort se hiciera con la varita. Le mintió: le aseguró que nunca la había tenido […]. Dicen que mucho más tarde, cuando cumplía condena en su celda […], se arrepintió. Espero que sea verdad. Me gustaría creer que comprendió lo horrible y vergonzoso que fue lo que hizo. Quizá esa mentira que le dijo a Voldemort fuera su intento de reparar el daño, de impedir que el Señor Tenebroso consiguiera la reliquia… 20

No tengo nada contra el arrepentimiento, pero llama la atención que a partir de la conversación del limbo y en el desenlace de la saga empieza a tener un rol omnipresente. Dumbledore habla no solo de arrepentimiento, sino que también de compresión y vergüenza, así como de reparación. En ese mismo sentido, hay también otra referencia al arrepentimiento, en una conversación con Potter acerca de Tom. Potter le preguntó:

– ¿Usted no les explicó, señor, cómo se había comportado el día que lo conoció en el orfanato? […].

[Dumbledore] -No, no lo hice. Pese a que él no había dado muestras del menor arrepentimiento, cabía la posibilidad de que lamentara cómo había actuado hasta entonces y que hubiera decidido enmendarse. Por ese motivo, decidí darle una oportunidad. 21


Aquí se suma nuevos conceptos: lamentarse por los propios actos, decidir enmendarse y dar una oportunidad.


¿Qué hay detrás de Dumbledore? ¿Es o no el iceberg de toda la historia? ¿Tienen razón Snape y Voldemort?

Cuando el primero le llama matarife, por así decirlo, que es el que se encarga de matar a los cerdos y el segundo titiritero, que el que mueve los hilos de los títeres.  Siguiendo esta línea, Potter sería un cerdo títere, y Dumbledore un matarife titiritero.

El conjunto me parece curioso en relación a lo que vimos en el capítulo anterior, donde comentaba que estamos ante una fantasía infantil por su envoltura. Pero por su contenido, ante un thriller de un asesino en serie. Pero donde mediante la conversación en el limbo se remata con un manual acerca de valores morales, que pertenecen casi más bien a un libro sagrado, pero en su versión laica.

Es decir, al final, luego de un largo periplo, podría volver a ser un libro para niños y adolescentes. Es curioso el remate que hace la autora. Porque pensemos en cualquier película de Tarantino, un cineasta tremendamente contemporáneo, donde sus películas clara y explícitamente son sobre asesinos serían impensables finalizando con una declaración moral sobre el bien y el mal. Pero en este caso Dumbledore nuevamente aprovecha todas las circunstancias para convencer a Potter de lo que tiene que hacer.


Pero convengamos en que la moral de Dumbledore es algo curiosa, pues él mismo no se hace cargo de lo que he tratado de demostrar a lo largo de los capítulos, esto es de su propia responsabilidad.

Pues quién sino Dumbledore, luego de convencerse que el poder no era lo suyo, siguió ocupando la mayoría de los cargos de poder del mundo mágico. Porque quién sino Dumbledore, es el responsable de llevar a Tom a Hogwarts empujándolo y acercándolo a una escuela cuya fundación es muy cuestionable, donde hay divisiones muy discutibles, tanto a nivel de las casas, como entre el mundo mágico y el no mágico.

A lo anterior agrego un punto que me parece primordial. Durante la saga se condena a Voldemort por su anhelo por la inmortalidad.

¿Pero qué tiene de malo ese anhelo como tal? A lo largo de la saga no se separa con claridad entre el anhelo y sus cuestionables métodos para lograrlo.

¿Por qué alguien va a impedir, imponer a otro que no debe ocuparse de la inmortalidad si así lo quiere?

Es como si toda la saga Potter, estuviera atravesada por una serie de tabúes que, en ningún momento, ni siquiera en el limbo son tratados de forma abierta, madura y honesta.

Y donde el principal responsable, que a mi juicio es Dumbledore, se comporta y argumenta de una manera muy curiosa.


Sigamos revisando la conversación en el limbo sin perder de vista lo que hemos ganado hasta ahora. Potter le pregunta a Dumbledore:

– ¿Por qué me lo puso tan difícil? Dumbledore esbozó una sonrisa.

[Dumbledore] -Me temo que conté con que la señorita Granger te ayudaría a tomarte las cosas con más calma […]. Me daba miedo que tu acalorada mente dominara tu buen corazón, y que, si te presentaba abiertamente los hechos acerca de esos tentadores objetos, te apoderaras de las reliquias, como hice yo, en el momento equivocado y por las razones equivocadas. Si llegabas a conseguirlas, yo quería que las poseyeras sin peligro. 22

Más adelante en la misma conversación:

[Dumbledore] -No te den lástima los muertos […] sino más bien los vivos, y sobre todo los que viven sin amor. Si regresas, quizá puedas evitar que haya más muertos y heridos, más familias destrozadas 23


Revisemos ahora un par de elementos más de la conversación en el limbo entre Potter y Dumbledore:


1.  Al comienzo de la conversación en el limbo Potter le dice a Dumbledore:

-Pero si usted está muerto…

[Dumbledore] – ¡Ah, sí! […]

[Potter] -Entonces… ¿yo también lo estoy?

[Dumbledore] -Bueno […], ésa es la cuestión, ¿no? En principio, amigo mío, creo que no. 24

Esto es tremendamente ambiguo. Veamos el siguiente.


2. Dumbledore a Potter:

Voldemort no se molesta en comprender lo que no valora. Él no sabe ni entiende nada de elfos domésticos, ni de cuentos infantiles, del amor, la lealtad o la inocencia. Nada en absoluto. Porque todo eso tiene un poder que supera el suyo, un poder que está fuera del alcance de cualquier magia; es una verdad que él nunca ha captado. 25

Me parece curioso que ponga a la magia por debajo de todos esos elementos, como si la magia, tuviese menos valor. Yo diría todo lo contrario, que justamente todos elementos no solo son maravillosos, sino que también muy mágicos. Es como si pusiera a la magia en un lugar secundario, poco importante. Por lo tanto, me parece nuevamente ambiguo, muy ambiguo.


3. Potter a Dumbledore:

Tengo que regresar, ¿verdad?

[Dumbledore] -Eso debes decidirlo tú.

[Potter] – ¿Puedo elegir?

[Dumbledore] -Sí, ya lo creo […]

[Potter] – ¿Y adónde me llevaría ese tren?

[Dumbledore] -Más allá. 26

Otra vez, demasiada ambigüedad. ¿Más allá? ¿qué quiere decir la autora? ¿al cielo de las religiones? Además, Dumbledore dice que debe decidirlo él, cuando antes vimos que él tiene una misión que cumplir. Nuevamente la ambigüedad entre el libre albedrío o predestinación.


4. Y finalmente, Harry a Dumbledore, antes de despedirse del limbo:

¿Esto es real? ¿O está pasando sólo dentro de mi cabeza?  

[Dumbledore] -Claro que está pasando dentro de tu cabeza […] pero ¿por qué iba a significar que eso no es real? 27

Nuevamente, una ambigüedad tremenda. Lo normal es que, si pasa dentro de tu cabeza, es que no necesariamente es real. Por lo tanto, hace falta comprobarlo. El resto son juegos de palabras.


Estos elementos me parecen exageradamente ambiguos y contradictorios. Se los dejo a cada uno para que los revise detenidamente, si así lo quieren.


Lo que sí podemos sacar en limpio, es que, en el mundo mágico de Harry Potter, ser señor de a muerte es no temerle a ella, tal como lo vimos en el capítulo anterior. Y ese coraje ante la muerte nos permite vencer el mal. Pues el mal sí le teme y es capaz de matar para superarla. En ese sentido no hay nada mágico en ser un señor de la muerte. Y el bien surge, cuando no estamos dispuestos a matar a otros, debido a nuestro temor a la muerte.

Desde cierto punto de vista, la saga Potter, sería un tratado para no rebelarse ante la muerte, como si nuestra rebeldía ante ella fuera la madre de todos los males. Y que la falta de Grindelwald y Voldemort, es justamente cometer ese pecado.

Ellos son quienes caen en la tentación de quitar la vida a otros por el bien de todos, en el caso de Grindelwald y para alcanzar la inmortalidad en el caso de Voldemort.

El héroe, en el mundo de Harry Potter, es el que se resiste ante la tentación de la inmortalidad y de las riquezas. Y el amor, que Potter recibió de su madre, cuando sacrificó su vida por él, es lo que marca la diferencia entre Potter y Tom.

Por lo tanto, aquí tampoco estamos ante una virtud de Potter, que él mismo haya alcanzado por propio esfuerzo, sino que su madre fue la virtuosa. La virtud de Potter fue la de ser leal y fiel a Dumbledore.  Y es el amor, como lo escuchamos repetidamente, capaz de llegar al sacrificio de la propia vida, superior a cualquier poder, incluso al de la magia.

Y es la pureza del corazón, la única manera de resistirse ante las garras de la tentación y el poder.


Para ilustrar esa conclusión tomemos el diálogo entre Dumbledore y Potter rememorando cuando éste se paró ante el espejo Oesed. Dumbledore:

¡A pesar de todas las tentaciones que has resistido y del sufrimiento que has soportado, tu corazón sigue puro, tan puro como cuando tenías once años y te miraste en un espejo que reflejó los deseos de ese corazón tuyo! El espejo te mostró el modo de desbaratar los planes de Voldemort, pero no te tentó con la inmortalidad ni las riquezas. 28

Vale decir para el mundo mágico de Potter el origen del mal son los magos que sucumben ante la doble tentación, la de la inmortalidad y la de la riqueza.

Si retenemos esta idea, y viajamos al final de la saga vemos como Potter se deshace de la varita que le permitió vencer a Voldemort, la más poderosa del mundo y 19 años más tarde se le ve a él como padre junto a su familia llevando a sus hijos a Hogwarts. Las últimas palabras de Potter son:

Voy a devolver la Varita de Saúco al lugar de donde salió […]. Puede quedarse allí. Si muero de muerte natural […] perderá su poder, […]. Eso significará su final […]. Esa varita genera más problemas que beneficios. […]. Y sinceramente […] ya he cubierto el cupo de problemas que tenía asignado en esta vida. 29

«A cubierto el cupo de problemas…» eso no suena a alguien muy entusiasta o feliz que digamos, más bien me parce a alguien insatisfecho. Porque claro, la aventura, en realidad fue de Dumbledore. Harry se encantó con la magia, solo por eso creo yo que soportó todo el thriller, al igual que los niños lectores.

Pero si le quitamos todas esas distracciones en realidad se trata de una terrible pesadilla de la cual uno está recién a salvo cuando despierta.


Luego la autora nos conduce a un mundo feliz diecinueve años más tarde, donde Potter tiene una familia y lleva a sus hijos a Hogwarts.

Pero, aquí la duda se asoma y uno se pregunta, ¿cambio ahora algo realmente? ¿Qué pasa si nuevamente una bruja hechiza a un hombre rico, queda embarazada y les abandona a él y a su madre? ¿Y este niño solitario con tendencias antisociales es criado en un orfanato? ¿y resulta que tiene poderes mágicos? ¿Será llevado nuevamente a Hogwarts, separado en casas, donde aún hay una basada en la visión de Slytherin? ¿Qué pasará con todos aquellos brujos que tarde o temprano cuestionarán las tres divisiones o la supremacía misma del ministerio?

Es un final circular, donde todo vuelve a lo mismo. Los fundamentos prevalecen, como si no hiciera falta preguntarse nada. Como si Dumbledore, haya dicho y resuelto todo.

Aquí hago el comentario en un video podcast y podcast.


Notas

1.  J. K. Rowling, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2008, pp. 577-578.

2. Idem., p. 575.

3. Idem. p. 581.

4. Idem. p. 594.

5. Idem. p. 605.

6. Idem. pp. 472-473.

7. Idem. p. 473.

8. J. K. Rowling, Harry Potter y la Orden del Fénix, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2004, p. 865.

9. Idem. p. 865.

10. Idem. p. 866.

11. J. K. Rowling, Harry Potter y el misterio del príncipe, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2006, p. 470.

12. Idem. p. 471.

13. J. K. Rowling, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2008, p. 619.

14. Idem. p. 619.

15. J. K. Rowling, Harry Potter y el misterio del príncipe, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2006, pp. 471-472.

16. J. K. Rowling, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2008, p. 622.

17. Idem. p. 595.

18. Idem. p. 596.

19. Idem. p. 603.

20. Idem. p. 604.

21. J. K. Rowling, Harry Potter y el misterio del príncipe, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2006, p.337.

22. J. K. Rowling, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2008, p. 605.

23. Idem. p. 607.

24. Idem. p. 595.

25. Idem. p. 596.

26. Idem. p. 606.

27. Idem. p. 607.

28. J. K. Rowling, Harry Potter y el misterio del príncipe, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2006, p.472.

29. J. K. Rowling, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2008, p. 628.

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