Harry Potter

 

En este artículo me centraré en dos elementos: El Estatuto Internacional del Secreto Mágico y en las instituciones del mundo mágico.

Les recuerdo que me baso en las 7 primeras novelas y no en el desarrollo posterior de la historia mediante entrevistas, publicaciones de web, nuevos libros y películas.

En las Reliquias de la Muerte, el séptimo y último libro de la saga Potter, aparece un fragmento del libro la Historia de la magia de Bathilda Bagshot, en el cual leemos:

Tras la firma del Estatuto Internacional del Secreto en mil seiscientos ochenta y nueve [o sea hace unos trecientos años antes del nacimiento de Potter], los magos se escondieron para siempre. Seguramente era natural que formaran pequeños grupos dentro de una comunidad mayor. Muchos pueblos y aldeas atrajeron a varias familias de magos que hicieron causa común para ayudarse y protegerse mutuamente. 1

El hecho que «hicieran causa común y debían ayudarse y protegerse mutuamente» probablemente alude a las persecuciones de magos por parte de los muggles. Las cuales curiosamente coinciden más o menos con los hostigamientos reales hacia brujos y brujas ocurridos más o menos en las mismas fechas. Tomemos por ejemplo los juicios de Salem por delitos de brujería en Norteamérica entre los años 1692 y 1693.

A partir de ahí entonces nace este estatuto que regula la división entre estos dos mundos. En el capítulo anterior vimos otras dos divisiones. Esta sería la tercera: mundo mágico y mundo muggle. Pues por el estatuto les está prohibido a los magos ser reconocidos como tales en el mundo muggle y menos hacer magia delante de ellos. Los no magos no deben saber que los magos existen. De otro modo la ley será aplicada con toda severidad para los que la infrinjan.


Revisemos ahora, más de cerca cómo es este mundo mágico.

Cada país tiene un mundo mágico oculto con su propio ministerio, con su propio ministro, con sus departamentos, su policía, los así llamados aurores, su cárcel, con su organización intergubernamental y su jefe supremo, con su propio banco, con su campeonato de deportes, esto es el Quidditch, con su escuela para futuros magos, con su sistema de transporte, entre otros.

A primera vista, uno podría decir que todo funciona más o menos como en el mundo real.

En todo caso lo curioso es que ambos mundos viven bajo un mismo techo, por así decirlo. Por un lado, su separación es absoluta, por otro, comparten el mismo espacio geográfico, el mismo país. Es decir, ambos mundos coexisten.


Una de las grandes diferencias es que en el mundo muggle hay tecnología y en el mágico, prácticamente no existe, salvo algunas excepciones, donde la más usada son los autos y en menor medida motos y trenes. También utilizan la radio.

Da la impresión que estos artefactos son fabricados por los mismos muggles, pero que luego los magos los modifican para que realicen funciones fantásticas como volar en ellos y cosas así.


El ministerio mágico está formado por departamentos ubicados en las nueve plantas de un mismo edificio. Se da a entender de que él es el mayor empleador y que existe una Ley mágica, un conjunto de leyes administradas y aplicadas por el ministerio.


Existe también un diario, el profeta, que si bien es independiente del ministerio, su línea editorial está básicamente alineada con él. Y hacia el final de la saga estará absolutamente bajo su control.


Para ilustrar estos elementos revisemos uno de sus artículos:

Investigación en el ministerio de la magia:

Arthur Weasley, director de la Oficina Contra el Uso Indebido de Artefactos Muggles, ha sido multado hoy con cincuenta galeones por embrujar un automóvil muggle.

El señor Lucius Malfoy, miembro del Consejo Escolar del Colegio Hogwarts de Magia, en donde el citado coche embrujado se estrelló a comienzos del presente curso, ha pedido hoy la dimisión del señor Weasley.

«Weasley ha manchado la reputación del Ministerio», declaró el señor Malfoy a nuestro enviado. «Es evidente que no es la persona adecuada para redactar nuestras leyes, y su ridícula Ley de defensa de los muggles debería ser retirada inmediatamente. 2

Aquí podemos ver cómo se aplica la ley en el mundo mágico y cómo se puede exigir y presionar para destituir a un funcionario de algún cargo del ministerio. Y vemos también que un funcionario no solo es capaz de redactar leyes, sino que al parecer también crearlas, pues el señor Malfoy exige que la ley del señor Weasley sea retirada. Por lo tanto, tenemos un ministerio que no solo se ocupa de castigar a los infractores de la ley, sino que también redacta leyes y las crea. Desconocemos en detalle los mecanismos, pero mediante estos fragmentos podemos ver un poco tras bambalinas.


En cuanto a la creación de nuevas leyes, podemos revisar otro artículo del Profeta donde leemos:

No es la primera vez en las últimas semanas que el ministro, Cornelius Fudge, utiliza nuevas leyes para introducir mejoras en el colegio de magos. 3

Y en una discusión entre Dumbledore y el ministro de magia Fudge nos enteramos de los siguiente:

Con tus admirables prisas [Dumbledore le dice a Fudge] por asegurarte de que se respete la ley, creo que tú mismo has pasado por alto, sin querer, eso sí, unas cuantas leyes.

—Las leyes pueden cambiarse —afirmó Fudge con rabia.

—Por supuesto que pueden cambiarse —admitió Dumbledore inclinando la cabeza—. Y por lo visto tú estás introduciendo muchos cambios, Cornelius. 4


En cuanto al sistema judicial del mundo mágico, tenemos un tribunal mágico llamado Wizengamot, formado por unos 50 miembros. El cual tiene sus estatutos y su jefe. Se desconoce cómo sus miembros son elegidos. Y opera como un tribunal supremo.

Lo curioso es que en determinado momento de la saga vemos al propio ministro Fudge no solo participar, sino que también dirigir una audiencia de Wizengamot, que es básicamente un juicio contra Harry Potter de tal modo que podemos constatar que en el mundo mágico de Harry Potter los poderes estatales no están nítidamente separados entre sí, esto es el ejecutivo del judicial y éste a su vez del legislativo.


Existen dos fuentes en donde podemos enterarnos cómo se elige al ministro:

Pasaron los años [Le dice Dumbledore a Potter] y circulaban rumores sobre él. Decían que había conseguido una varita de inmenso poder. Entretanto, a mí me ofrecieron el cargo de ministro de Magia, no una vez sino muchas. Lo rechacé, como es lógico. 5

Vale decir que el cargo de ministro de magia, el mayor cargo del mundo mágico dentro de un país, es ofrecido. Y que Dumbledore en este caso lo rechazó, o sea que se trata de una designación y no de una elección popular.

Pero en un diálogo entre Lee Jordan, un estudiante de Hogwarts y Kingsley Shacklebolt, nos enteramos de todo lo contrario:

Si algún día salimos de este lío en que estamos metidos, te garantizo mi voto para ministro de Magia.6

En este caso vemos que un estudiante, promete un voto futuro a un eventual candidato. Eso suena más a elecciones populares que a designación. Entonces no queda muy claro cómo es elegido finalmente el ministro. Pero sigamos revisando más elementos.


En lo económico los magos tienen el Banco Gringotts que es independiente del ministerio, salvo el tiempo que estuvo bajo el domino de Voldemort, y es administrado por enanos, los cuales acuñan tres tipos de monedas. Es el único banco del país y en él los magos guardan sus riquezas en forma de monedas y objetos valiosos.


En cuanto a la educación, hemos llegado al corazón de la saga Potter.

Hogwarts es la única escuela del país. Se nombran otras, pero pertenecen a otros países. No es obligación asistir, aunque casi todos los magos se han educado ahí ya que los padres tenían la posibilidad de enseñarles en casa o enviarlos al extranjero.

Cuando Voldemort se toma el ministerio, pasa a ser obligatoria la asistencia a Hogwarts y se exige a los niños un Estatus de Sangre, un documento certificado por el ministerio que indica que son descendientes de magos. Hogwarts es dirigido por un consejo escolar de 12 miembros, el cual elige al director de la escuela por votación y también puede destituirlo. También tiene un subdirector.

Es posible afirmar que Hogwarts no es una escuela independiente, sino que depende del ministerio. Una forma de comprobarlo es que puede intervenir en él a petición de los padres e incluso imponerle una suma inquisidora. Otra forma es que sus pruebas estandarizadas son administradas por el Tribunal de Exámenes Mágicos, un tribunal perteneciente al Ministerio de magia. La prueba E.X.T.A.S.I.S. les permite alcanzar el nivel avanzado exigido para ocupaciones como Auror o Sanador. Recordemos que los aurors son los policías del ministerio.

Otras ocupaciones que exigen la aprobación de los exámenes: trabajar en relaciones con los muggles, en el banco o en el departamento de accidentes y catástrofes del mundo de la magia.

Así uno puede ver lo fusionado que están Hogwarts y el ministerio, y como vimos, el resto de los poderes del estado, salvo el periódico y el banco, que solo en periodos de excepción, bajo la tiranía de Voldemort, pasaron también a estar bajo el dominio absoluto del ministerio.

Ahora, es cierto que cuando el ministerio intervino más de lo acostumbrado en Hogwarts, mediante la suma inquisidora, hubo protestas dentro de Wizengamot, el tribunal supremo.

En el profeta leemos:

Dos de los miembros de mayor antigüedad del Wizengamot, Griselda Marchbanks y Tiberius Ogden, han dimitido como protesta ante la introducción del cargo de Inquisidor de Hogwarts. 7

Ahora es curioso constatar que Griselda Marchbanks es a su vez jefa del Tribunal de Exámenes Mágicos. En una oportunidad Draco Malfoy y Goyle conversan sobre los exámenes TIMO: «la jefa del Tribunal de Exámenes Mágicos, Griselda Marchbanks». 8

Por lo tanto, Griselda es miembro del poder judicial y del poder ejecutivo ya que está a cargo también de los exámenes estandarizados que rinden los niños y adolescentes de la escuela en Hogwarts. Nuevamente la no separación de poderes. En el mismo artículo Griselda Marchbanks afirma: «Hogwarts es un colegio, no un puesto de avanzada del despacho de Cornelius Fudge». Vale decir, todo el mundo mágico de Potter está sujeto al ministerio, como un bote amarrado a un muelle mediante una cuerda. Solo que a veces la cuerda está más o menos tensa entre él y sus instituciones.

En una conversación de orientación vocacional de Harry Potter con la subdirectora Minerva McGonagall. Potter anuncia que quiere ser auror cuando sea grande. Dolores, profesora y suma inquisidora afirma: «El ministerio de magia jamás le dará empleo a Harry Potter». Ante lo cual McGonagall responde: «Es muy posible que cuando Potter esté preparado para entrar en el Ministerio ya haya otro ministro». 9


Ahora, volviendo al Estatuto Internacional del Secreto Mágico, vimos como cada país tiene su forma de gobierno mágico. Las fronteras coinciden con el mundo real. Pero esto es lo curioso, solo el primer ministro de los muggles de cada país está al tanto del mundo mágico de cada país, pues cada tanto es visitado por el ministro de turno del mundo mágico para informarle sobre la existencia del mundo mágico y sobre cómo se respeta el allí el estatuto.

Pero esto es lo más curioso, veamos lo que cuenta el narrador o narradora en el libro luego del encuentro entre ambos ministros:

El primer ministro se había quedado inmóvil, y se dio cuenta de que nunca, aunque viviera muchos años, se atrevería a mencionarle ese encuentro a nadie, pues ¿quién iba a dar crédito a sus palabras? 10

Vale decir que el argumento que se da en el libro es que el primer ministro calla respecto al mundo mágico porque nadie le creería. Con todo lo anterior podemos al menos afirmar que el mundo mágico de Harry Potter es un mundo muy curioso.

Aquí hago el comentario en un video , podcast y podcast.


Notas

1.  J. K. Rowling, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2008, p.133.

2. J. K. Rowling, Harry Potter y la cámara secreta, trad. Adolfo Muñoz García y Nieves Martín Azofra, Ediciones Salamandra, Barcelona 1999, p.191.

3. J. K. Rowling, Harry Potter y la Orden del Fénix, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2004, p. 322.

4. Idem, p. 159.

5. J. K. Rowling, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2008, p. 603.

6. Idem, p. 374.

7. J. K. Rowling, Harry Potter y la Orden del Fénix, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2004, p. 323.

8. Idem, p.729.

9. Idem, p.686.

10. J. K. Rowling, Harry Potter y el misterio del príncipe, trad. Gemma Rovira Ortega, Ediciones Salamandra, Barcelona 2006, p. 14.

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