En este tercer capítulo quiero hablarles sobre la trilogía de Star Wars, o también llamada trilogía original.
Pero antes de partir quiero recordar que para los siguientes comentarios me baso únicamente en las tres primeras películas, no en videojuegos, historietas, entrevistas, novelas, publicaciones de web y películas posteriores.
Hoy quiero que pasemos revista a una capa aún más profunda, a la relación entre los Jedi y Vader.
A modo de introducción, refresquemos el lado luminoso de la Fuerza, por así decirlo.
De acuerdo a Yoda los fundamentos del discipulado Jedi son los siguientes:
Luke: Yoda, estoy preparado […]. Yo puedo llegar a ser un Jedi. Ben, dile que estoy en condiciones.
Yoda: ¿Preparado, estás? ¿Qué sabes de estar preparado? Por ochocientos años he entrenados Jedis. Mi propio consejo seguiré acerca de quién debe ser entrenado. Un Jedi debe tener el más profundo compromiso, la mente más seria. Le he observado durante mucho tiempo. Toda su vida ha mirado a otro parte, al futuro, al horizonte. Nunca está su mente allí donde él estaba, en lo que estaba haciendo. Aventura, excitación, un Jedi no anhela esas cosas. 1
Aquí en boca de Yoda, nos enteramos que el discipulado Jedi tiene un estilo muy riguroso y a la vez muy exigente. En él encontramos rasgos de la tradición oriental, en cuyo centro se encuentra la relación maestro-discípulo. El entrenamiento requiere obediencia y compromiso desde el día uno. Y esto es una precondición: sentir aversión ante la aventura y la excitación.
Y aquí hay, a mi parecer, un elemento interesante pues estas son justamente las cualidades más típicas Luke y sus amigos: aventura y excitación.
Más tarde, una vez que Luke inicia su entrenamiento le dice:
¡Corre! la fortaleza de un Jedi fluye de la Fuerza. Pero cuidado con el lado oscuro. Odio, miedo, agresión. Ellas pertenecen al lado oscuro. Con facilidad fluyen, veloces se unen a ti en la lucha.
Si alguna vez inicias el descenso por el sendero de la oscuridad, para siempre dominará tu destino, te consumirá, como lo hizo con el aprendiz de obi-Wan. 2
Las palabras de Yoda son una advertencia, como la de Dios ante Adán y Eva para el árbol del conocimiento o de la madre a caperucita roja a quien le dice que no se aparte del camino. Donde, tanto Eva y Adán como la Caperucita roja, hacen justamente lo contrario, desobedecen. Esto es, se rebelan ante la autoridad.
Y esto es lo que justamente hicieron Vader, al convertirse al lado oscuro y Luke, cuando no terminó el entrenamiento con Yoda.
Nada o casi nada en Star Wars es negro o blanco.
Luke: ¿Es el lado oscuro más fuerte?
Yoda: No, es más rápido, más fácil, más seductor.
[Aquí Yoda traza límites muy precisos. Por contraste podemos afirmar que el lado luminoso es más lento, más arduo y más sobrio].
Luke: Pero ¿cómo diferenciaré el lado bueno del malo?
Yoda: Lo sabrás. Cuando estés tranquilo, en paz. En quietud. Un Jedi utiliza la Fuerza para el conocimiento y la defensa, nunca para atacar.
[Aquí estamos ante el contrapeso de las enseñanzas del lado oscuro que vimos en el capítulo anterior, donde uno vez que se controla el miedo, se debe sacar la ira. En cambio, Yoda, en su enseñanza nos invita a la calma, a contemplar antes de actuar y siempre por la paz, nunca por la violencia].
Luke: Pero dime por qué no puedo…
Yoda: No, no hay un por qué. No te enseñaré hoy nada más. Despeja tu mente de preguntas. 3
Un elemento a destacar es que a partir de este diálogo Luke, por cuenta propia, comienza a hablar del lado oscuro como el del mal y del luminoso como el del bien. El discípulo lleva a un plano más moral, lo que antes eran más bien descripciones de la naturaleza como lo son la luz y la oscuridad.
Más tarde, al referirse a su padre, dirá que hay bien en él. Luego Ben, llegado el momento, también hablará del lado bueno. Y cuando Luke le cuenta a Leia que son hermanos e hijos de Vader le dice: «Porque… hay bien en él. Lo siento. No me entregará al emperador. Lo puedo salvar. Puedo hacer que vuelva al lado bueno. Debo intentarlo». 4
Y aquí somos testigos que como esta noción de bien y mal, culmina en la de salvación.
Bien. Ahora que hemos mirado más de cerca el lado luminoso de la Fuerza y su entrenamiento, pensemos en Vader. ¿Cómo se convirtió a lado oscuro «el mejor piloto estelar de la galaxia y un luchador muy astuto», 5 como lo describió Obi-Wan?
Quizás ahí estamos el origen del problema.
¿Quién dijo que era el mejor? Nadie es mejor por qué sí, siempre es en relación a algo, a algún contexto, a algún criterio, a un conjunto de reglas particulares y según determinadas categorías: velocidad, elegancia, destreza, improvisación, constancia, creatividad, innovación, liderazgo, disciplina, en fin…
¿Puede uno resistirse a la seducción de ser nombrado el mejor?
Si lo dijo Obi-Wan, un Jedi, un maestro Jedi, un guardia de la paz y la justicia de la república que atravesó el exigente entrenamiento Jedi entonces, un juicio tal tiene un poder enorme sobre cualquier persona, sobre todo en un joven con talento.
Y esto ocurrió en tiempos de la Antigua República.
¿Existe alguien que puede resistirse ante un halago tal?
¿No es lo que todos queremos, con lo que todos soñamos?
Anakin, siendo muy joven, fue sentado en el trono del mejor piloto de la galaxia y es posible que justamente esa fama haya jugado un rol tal que le condujo al camino más rápido, más fácil y más seductor, al lado oscuro.
Pero nada más. En realidad, no sabemos nada más. Lucas se las arregló para que la génesis de la conversión de Vader quedara bajo un halo de misterio.
Y yo creo que justamente ese fue el gran acierto y encanto de la trilogía original, porque no hay, creo yo, ningún hecho o dicho, que pueda explicarlo.
Lo que tenemos es un enigma.
Y aquí una feliz coincidencia. Los psicólogos conductistas le llamaron a esto, a lo que no podemos saber, a lo que tiene lugar entre el estímulo y la respuesta, a lo que no puede ser medido, ni controlado: la caja negra.
¿Y no es Vader, literalmente, una caja negra?
En ese sentido, Star Wars, es una película que invita a jugar y pararse ante el acertijo: ¿Qué hay detrás de la máscara de Vader? Donde cada uno puede imaginar y encontrar su propia respuesta, es una invitación para pensar por uno mismo de la mano de la propia imaginación. Creo que Lucas tampoco lo tenía muy claro, al menos no en aquel entonces y por eso lo resolvió así, pues si bien la película se inclina por los valores y virtudes de los Jedis, por nada en el mundo, sacrificaría la aventura y la excitación.
Aquí hago el comentario en un video, podcast y podcast.
Notas
1. George Lucas (Director). (1980). Star Wars: Episode V – The Empire Strikes Back [Película]. Lucasfilm. [mi traducción].
2. Ibídem. [mi traducción].
3. Ibídem. [mi traducción].
4. George Lucas (Director). (1983). Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi [Película]. Lucasfilm. [mi traducción].
5. George Lucas (Director). (1977). Star Wars: Episode IV – A New Hope [Película]. Lucasfilm. [mi traducción].
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