Las Tomas Estudiantiles

 

Hola a todos, en este episodio quiero hablarles sobre las tomas estudiantiles.

Hay épocas en que los estudiantes escolares y universitarios levantan demandas sobre la calidad de la educación y sus costos.

Durante estos álgidos periodos, ellos se organizan, salen a la calle, protestan y ponen en peligro sus vidas enfrentándose con la policía en una correlación de fuerzas desigual, al estilo de lo Ewoks contra el Imperio, en la saga de Star Wars.

En estos contextos es común que aparezcan las tomas. En ellas, los estudiantes suspenden las clases, se apropian de los establecimientos educacionales e impiden el ingreso a las autoridades del colegio.

Lamentablemente estas experiencias están muy poco documentadas.

Bajo esta coyuntura los estudiantes deben organizarse como una micro sociedad, montar guardia, hacer turnos de comida, realizar reuniones para analizar la situación y tomar las decisiones correspondientes.

En general las tomas no tienen lugar en una sola escuela, sino en un puñado de ellas. Además, pueden suceder en varias regiones de un mismo país, así como en varios países.

Es posible también que algunas convoquen a personajes ilustres para conversar sobre temas que sean de su interés.

Al interior de ellas puede que se realicen actividades de educación no formal como clases de circo, acrobacia, oratoria, danza, expresión corporal, entre otras.

Si nos detenemos en este punto, podemos observar que en cierto sentido se repite el patrón de las Aves Errantes, movimiento juvenil romántico alemán de inicios del mil novecientos, donde los mismos jóvenes y adolescentes quitan las cadenas al resto de las inteligencias, liberándolas de sus calabozos, para participar de la luz del día y gozar de sus encantos, al menos mientras dure la experiencia.

Por el resto de las inteligencias, me refiero específicamente al listado desarrollado por psicólogo y profesor de la universidad de Harvard, Howard Gardner. 1

Bien, es posible que, a diferencia de las Aves Errantes, los jóvenes escogen recintos escolares en lugar de la naturaleza, porque sus padres, la escuela y la policía obstaculizarían este tipo de excursiones, y ellos tampoco tendrían el dinero para financiarlas.

Sin embargo, a mi parecer, la causa de fondo, radica más bien en que la gran mayoría de los niños ya no conocen la naturaleza y como dice el Zorro del Principito, no se puede tener amigos sin domesticarlos, lo que en el lenguaje del zorro significa crear lazos. 2

Los jóvenes de nuestros tiempos fueron criados en las ciudades, pasaron su infancia, si es que la tuvieron, jugando entre el cemento de las calles y la televisión, más tarde vinieron los videojuegos, y luego llegaron el internet y las redes sociales.

Para conocer la naturaleza necesitamos permanecer en ella un tiempo, entrar en su propio ritmo, vivenciar sus leyes, para ir poco a poco descifrando su lenguaje.

Velocidad y cantidad, no son sus únicas manifestaciones, sino también quietud, espera y maduración. Su armonía es fruto de equilibrio, no de unilateralidad.

«Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos», agrega el Zorro. 3

Aquí estamos ante la inteligencia naturalista.

Es posible, que la escuela y su currículo unilateral les tenga de tal modo vacíos, secos, frustrados y desanimados que no les queda más fuerza e imaginación que tomarse las escuelas, en lugar de anhelar una emancipación más completa.

Muchas veces siento que no es su propia voz la que se expresa en las demandas, sino que son portavoces del cansancio, estrés y descontento de sus padres por el modo de vida de la sociedad moderna.

Entonces los jóvenes utilizan sus últimas fuerzas para rebelarse ante el futuro que les espera.

Pero, ¿por qué padres, escuelas y policías, en síntesis, la sociedad adulta, sí autoriza, promueve y financia a los jóvenes para que pasen la mayor parte de su tiempo pegados a sus teléfonos inteligentes, así como para que salgan de fiesta durante la noche, exponiéndolos, en ambos casos, a peligros que desconocemos?

Ojos que no ven, corazón que no siente, dice el dicho.

Los jóvenes, no encuentran en nosotros las respuestas.

La brecha generacional se acentúa.

¿Qué ejemplos somos para ellos?

La herencia que les estamos dejando es una mochila, imposible de cargar: desastres ecológicos, desempleo y migración.

En su fuero interno piensan como Hamlet:

«El mundo está fuera de juicio… ¡Suerte maldita! Haber tenido que nacer yo para enderezarlo». 4

La brecha entre las generaciones aumenta día tras día y esto quizás es la verdadera crisis por la que atravesamos: la falta de diálogo.

La ausencia de una conversación incondicional.

Por eso es tan interesante constatar que los mismos estudiantes, como conducidos por una entrañable e imperiosa necesidad, recurren en tiempos de crisis a las inteligencias en su conjunto, incluidas las que no reciben la misma dedicación y cuidados.

La comunicación entre las nuevas generaciones y la sociedad adulta, a través de la inteligencia lingüístico-verbal y la lógicomatemática fracasó rotundamente.

Los jóvenes experimentan un muro, entre ellos y el mundo adulto.

Entonces apelan al resto de las inteligencias, que por la educación que han recibido, tampoco conocen muy bien. Pero hacen el empeño, con idealismo y coraje.

Entonces convocan a una figura ilustre, con la cual sí pueden dialogar, y así satisfacen a la desnutrida inteligencia existencial, la filosofía, que, si logra su cometido, nos hace ver el bosque en su conjunto, y no solo árboles particulares.

En la filosofía, el terreno de las ideas, la unidad es el ideal a perseguir, aquí lo común está en el lugar correcto, y no en el currículo mínimo obligatorio, que es igual para todos los ciudadanos de una misma nación, y finalmente, de un mismo planeta.

Soy de la idea que cada individuo y su comunidad escolar, se acerque a la unidad desde su diversidad, pluralidad y particularidad.

La homogeneidad curricular mundial, solo es posible, suprimiendo el resto de las inteligencias, para favorecer única y exclusivamente a la lógicomatemática. Pero esto es un artificio, pues, tan pronto como liberamos a las demás inteligencias, necesariamente, la proporción entre las mismas, sería un incentivo, para crear infinitos tipos de currículos.

¿Y porque los liberales que tanto abrazan la libertad no alzan también la bandera por la diversidad curricular?

¿O solo abogan en el fondo por una sociedad entre los que mandan y los mandados?

Estos falsos prometeos del sur global se han especializado en el arte del framing, como se dice en jerga periodística, es decir son buenos para decir verdades incompletas. Por ejemplo, cuando por un lado ensalzan a los suizos, por su riqueza y libertad económica, pero al mismo tiempo, olvidan nombrar, que son uno de los países con la democracia directa más completa del mundo.

La ciudanía también se da cuenta de su doble estándar, a fin de cuentas, no son más que una versión light de los conservadores, por eso no lo piensan dos veces a la hora de formar alianzas políticas entre sí.

No tengo nada contra ellos, yo mismo tengo mucho de conservador y de liberal, pero mi interés gira en torno a lo que se sostiene o no ante la razón.

Siglos atrás la ilustración desplazó al antiguo régimen. Pero la razón debe seguir evolucionando. Una cosa es la derrota de la aristocracia, otra la conservación de sus hábitos.

Y estos últimos, no han sido superados del todo.

El liberalismo, en su estado actual, por un lado, promueve la libertad, por otro la coacción.

Sin superar esta contradicción, perpetuamos la lógica actual del péndulo político.

Luego protestan por la asfixia económica y el ensanchamiento del estado.

Pero mediante una diversidad curricular, ciertamente, tanto el ser humano como nuestra noción sobre él cambiaría.

El currículo es el punto ciego de nuestra sociedad.

El cuestionado capitalismo es fruto del currículo y no al revés.

Condenamos en nuestras mentes y dichos al ser humano, cada día, a través de nuestros medios de comunicación y redes sociales, pero nosotros mismos le alienamos de sus sueños.

Un muerto en vida, solo trae muerte.

Si queremos avanzar hacia la fraternidad social, debemos permitir la ronda, el corro entre las múltiples inteligencias, de tal modo que tenga lugar una fraternidad basada en las ideas, en la razón, y no en una sociedad de masas que tarde o temprano deriva en totalitarismos.

¿Y por qué tanta protesta y tan poca filosofía?

Una, porque la filosofía muchas veces es sacada del currículo por los gobiernos de turno.

Otra, porque los mismos profesores de filosofía no son necesariamente filósofos, sino que enseñan sobre ella, enseñan lo que se les mandata.

Son expertos en filosofía sin tener, ni haber desarrollado necesariamente una filosofía propia.

Aquí se trataría de vivificar aún más la inteligencia docente-pedagógica.

Aquí vale lo que dijo Nietzsche, quizás el filósofo vitalista por excelencia:

[…] yo no podría imaginar que el espíritu de un filósofo deseara algo más que ser un buen bailarín. Pues el baile es su ideal, también su arte […]. 5

Entonces, ¿qué espera Nietzsche de los filósofos, y con mayor razón de los profesores de filosofía?

¡Bailen!

Es decir, ¡fundan, unifiquen, incorporen a todas las inteligencias!

Y esto vale también para todo tipo de enseñanza.

Las actividades que desarrollan las tomas, conllevan el cultivo de las inteligencias como un todo.

El evento, la toma en sí, su organización y gestión, involucra a la inteligencia interpersonal e intrapersonal o también llamada emocional.

Sus vestimentas, gritos, cantos, bailes, percusiones, disfraces, así como los infaltables rallados, grafitis, esténciles, serigrafías, afiches, carteles y pancartas en las calles, aluden necesariamente a las inteligencias visual-espacial, musical y corporal-quinestésica.

Y para aquellos que se espantan ante estas expresiones, catalogándolas de horrendas y de mal gusto, así como condenándolas moralmente, tomen en consideración que son la manifestación, el espejo y fruto, de lo que nosotros mismos, como sociedad, les hemos enseñado, ni más ni menos.

Como canta el cantautor uruguayo «Cada uno da lo que se recibe».6

Los niños y jóvenes son un reflejo de nosotros mismos y de lo que les hemos entregado. Negarnos a ponernos en sus zapatos, es rechazar la posibilidad de hacernos responsables de nuestra propia creación.

¿Cómo pedirles a las futuras generaciones que sean responsables si nosotros mismos no lo somos?

Los actos tienen consecuencias, y no podemos aceptar solo las que nos acomoden. Nada está más lejos del espíritu científico, del que tanto nos jactamos, como hombres modernos.

¿Y no es todo esto resultado del currículo oculto?

Concepto creado y desarrollado en 1968 por Philip W. Jackson,7 el cual enfatizó el hecho de que los currículos tienen dos caras, una velada y una oculta. Una escrita y otra una no. Y es en su cara oculta donde nos enteramos de sus verdaderos propósitos: ¿Por qué?, ¿para qué? y ¿con qué fin?

Todo lo que hemos visto en este episodio, es un intento más por desenmascararlo.

¿No son las tomas estudiantiles, en realidad, y no en el discurso, una rebelión contra él?

Me limito a constatar el hecho, otra pregunta es cómo resolverlo. Y para eso necesitamos invocar a la imaginación.

Cito a Nietzsche otra vez:

¿Qué es, pues, lo que conduce con tanta rapidez al pensamiento filosófico a su meta? ¿Acaso sólo se diferencia del pensamiento racional y calculador [inteligencia lógicomatemática] por su capacidad inmediata de sobrevolar grandes espacios? No, una fuerza extraña e ilógica eleva sus pies: la fantasía. Impulsado por ella, salta una y otra vez de posibilidad en posibilidad, al tomarlas provisionalmente por certezas; aunque también, en el transcurso de su vuelo, va asiéndose aquí y allá de algunas certezas verdaderas. Un presentimiento genial le muestra, le hace columbrar (divisar) desde lejos, que en tal o cual punto concreto se hallan otras posibles certezas.8

Pero como el currículo no está interesado en desarrollar todas las inteligencias, la fantasía permanece atrofiada, y nosotros, por lo tanto, estériles e impotentes ante los desafíos de nuestros tiempos.

Alienados ante nosotros mismos y los demás.

La respuesta puede que tampoco sea unívoca.

Volviendo a las tomas, estamos ante una de las más grandes contradicciones: nos empeñamos en enseñar la objetividad y el método científico en la educación de nuestros niños, para luego responder ante sus actos y demandas de manera arbitraria, irracional, no científica, sino dogmática.

La razón es que nosotros mismos fuimos educados en esas escuelas, y no sabemos hacer otra cosa.

Este es el punto ciego.

Tarde o temprano deberíamos atrevernos a confiar en el hombre y la humanidad. Lo triste es que quizás aún tengamos por delante siglos y siglos de horrores y miserias.

Nuestro consuelo, ante el gigante egoísta de nuestra época, invocando el cuento de Oscar Wilde,9 es plantar semillas, en nosotros y nuestro entorno inmediato, en nuestros barrios, comunas y ciudades.

Y esto sucede cada vez que actuamos guiados por el entusiasmo, en lugar del miedo y la ambición, así como cuando somos capaces de decir que NO a todo lo que no nos parezca, sin que nos inhiba la profecía de la miseria y del desamparo.

De tal modo que la razón, y no la fuerza, tarde o temprano, podrá germinar y dar fruto para las futuras generaciones.

En este punto, debemos pensar nuestras existencias en siglos y milenios, y no en tiempos biológicos.

Cómo lograrlo, es ya tarea de cada uno.

Ahí, recién arribaríamos a una soberanía con todas sus letras, el resto será cuestión de tiempo, la gota termina horadando la piedra el día menos pensado.

Así, conjugaríamos de una vez y para siempre, en la vida, en la realidad y en un mismo acto, los dos grandes motivos de la canción: el amor y la libertad.


Aquí hago el comentario en un video.

Notas

  1. Ver al respecto:

Howard Gardner, Estructuras de la Mente. La teoría de las inteligencias múltiples, trad. Sergio Fernández Everest, Fondo de Cultura Económica, 2017.

Howard Gardner, Inteligencias múltiples. La teoría en la práctica, trad. María Teresa Melero Nogués, Editorial Paidós, 1998.

Howard Gardner, psicólogo y docente: Los profesores tenemos que “pluralizar” la información. Revista de educación. https://www.revistadeeducacion.cl/howard-gardner-psicologo-y-docente-los-profesores-tenemos-que-pluralizar-la-informacion/

  1. Saint-Exupéry, Obras Completas, El Principito, trad. Bonifacio del Carril, Plaza & Janés S.A. Editores, 1967 p. 554.
  2. Saint-Exupéry, Obras Completas, El Principito, trad. Bonifacio del Carril, Plaza & Janés S.A. Editores, 1967 p. 555.
  3. William Shakespeare, The Tragical History of Hamlet, Prince of Denmark), 1603. [mi traducción, tomada del libreto: Yorick, La Historia de Hamlet].
  4. Friedrich Nietzsche, La Ciencia Jovial “la gaya scienza”, trad. José Jara, Universidad de Valparaíso Editorial, 2013, p. 327.
  5. Jorge Drexler. (2004). Todo se transforma [Canción]. Eco. Dro Atlantic.
  6. Philip W. Jackson, La vida en las aulas, trad. Guillermo Solana, Ediciones Morata, 2001.
  7. Friedrich Nietzsche, La filosofía en la época trágica de los griegos, trad. Luis Fernando Moreno Claros, Editorial Valdemar, 2003, p. 46.
  8. Óscar Wilde, El Ruiseñor y la rosa y otros cuentos, trad. Julio Gómez de la Serna y E.P. Garduño, Espasa-Calpe, 1979.


© todos los derechos reservados