Tú decides: Silenciamiento o Ilustración

 

Hola a todos, bienvenidos a este episodio, hoy quiero referirme al silenciamiento social y su relación con la ilustración, a partir de los desarrollado en el episodio “Los Exámenes escritos y el Acto de Copiar”.

A partir del mencionado episodio podemos extraer las siguientes consideraciones:

1. Si bien, el sistema educativo, incorpora otras formas de evaluación, tal como lo vimos en el episodio Los tipos de “Evaluación y la Cuestión Social contemporánea”, todas ellas buscan clasificar.

Sin embargo, si la finalidad de la enseñanza fuese efectivamente el desarrollo de capacidades y destrezas, no sería necesario calificar, pues ellas son demostrables por sí mismas, sin necesidad de mediaciones.

Vamos un ejemplo. Si alguien dice que toca una canción en la guitarra. Le entrego una guitarra y sabrá tocarla. Si cumple mis expectativas, le pagaré por sus servicios. Si además, quiero saber qué tipo de persona es, le pediré una carta de recomendación. Para la vida práctica, no hace falta nada más.

En este punto, es necesario hacer el siguiente alcance, tal como lo vimos en el episodio “Los Textos  escolares y la Cuestión Social Contemporánea”, a los profesores no les está permitido desviarse del currículo, ni del texto escolar, por lo tanto, sus observaciones, corazonadas, experiencias, propuestas y sentido común, prácticamente, no encuentran la manera de participar del proceso de la enseñanza.

Ellos notan, unos más y otros menos, que hay un tensión entre la enseñanza y el aprendizaje, así como entre las calificaciones y las destrezas.

Al mismo, tiempo, saben que están atados de manos y que su sueldo depende, no de hacer lo que mejor les parezca, sino lo que les fue indicado.

Ellos conocen lo que ocurre en la sala de clases, pero el punto de partida de sus acciones no es su observación y experiencia, sino lo que dicta el currículo y el texto escolar.

Por lo tanto, ¿para que esforzarse por algo que no es valorado ni considerado?

2. Bien, dicho esto, podemos hacer una segunda observación, que es aún más sutil que la anterior, la cual guarda relación con el individuo en cierne, con el alumno: ¿tiene realmente interés el niño en aprender lo que queremos que aprenda?

¿Aprende por entusiasmo, por miedo o por ambición?

Vemos como el descontento social, encuentra aquí sus raíces más profundas. A grandes rasgos el primer mundo se mueve por la ambición y el tercer por el miedo. La ambición es una caricatura del reconocimiento, y el miedo, consecuencia de la sobrevivencia, según las categorías de Abraham Maslow. 

Pero como sabemos por experiencia, nadie se hace este tipo de preguntas esenciales, las cuales van siendo sistemáticamente silenciadas desde nuestra más temprana infancia. Nadie habla de ellas, pues, ante todo, en el Sur Global, nuestra sobrevivencia depende de la escolarización.

Sin buenas notas, sin un título en educación superior, hasta hace muy poco, en el Sur Global, estabas condenado a vivir en el umbral de la pobreza. Hoy, con la revolución digital en marcha, ni las notas ni la educación superior garantizan un sueldo digno. Vale decir, en el contexto tecnológico actual, el problema de la educación empeora cada día más. 

Bien, el silenciamiento, del que veníamos hablando, se proyecta más tarde en otras esferas sociales:

En nuestro sistema político mediante la democracia representativa, la cual consiste en última instancia, en la firma de cheques en blanco. Poco a poco la humanidad, ante todo en occidente, se va dando cuenta de este hecho.

Si ahora nos dirigimos a nuestro sistema económico, vemos que el silenciamiento conduce al adormecimiento de de nuestra propia vocación. Hecho que compensamos mediante el sueldo, el cual, según su poder adquisitivo, nos permite acceder al consumo, a la industria del entretenimiento, a la vez que proyectamos nuestra autorrealización en las estrellas de moda.

3. Y finalmente podemos realizar una una tercera observación respecto al sistema educativo y el silenciamiento.

Si se sometiera a referendo el sistema educativo, es posible que buena parte de la sociedad, lo mantendría -luego de realizarle algunas mejoras, ante todo cuantitativas-, tal como lo conocemos. Pero, aceptando su voluntad y respetando sus argumentos,¿por qué lo que es válido para algunos, tendría que valer también para el resto, independiente de su número?

La humanidad avanza hacia una polarización cada vez más acentuada. A grandes rasgos, en occidente, podemos hablar del antagonismo cultural entre conservadurismo y wokismo.

En lo económico, a nivel global, de la guerra comercial entre los Estados Unidos y China, donde esta última, junto a Rusia pertenecen a la asociación económico-comercial BRICS.

En lo político, en el anhelo, para algunos, de instituciones y constituciones globales que den respuesta a los problemas globales versus el retorno a un nacionalismo a ultranza, que colinda más o menos subrepticiamente, con la xenofobia y el racismo.

Pero si ponemos en el centro la salud mental y física del niño, así como su desarrollo integral.

Es posible, que tengamos que empezar a considerar que, en materia educativa, lo válido para unos, no es necesariamente los correcto para otros.

Aceptar la diversidad curricular, por ejemplo, avanzando hacia una democracia curricular, que considere las realidades y necesidades del barrio, la comuna, la ciudad y la región, tal como lo vimos en el episodio “El currículo oculto”, despierta en muchos el temor de que esta diversidad contribuya a acentuar la desigualdad y la injusticia social.

Pero este es un miedo infundado, pues ambos ideales, deben ser superados, en la esfera política y económica, no en la escuela.

En el centro de la escuela deben estar las preguntas esenciales.

Les dejo estas reflexiones, para volver a los exámenes escritos. 

Si pasamos revista al conjunto de destrezas que desarrollamos mediante ellos, tal como lo tratamos en el episodio “Los Exámenes escritos y el Acto e Copiar”, es interesante darnos cuenta que vamos siendo entrenados en dos direcciones:

1. En la medida que fuimos capaces de adaptarnos al sistema educativo, fuimos siendo preparados para participar de la cultura de las predicciones, pilar de la sociedad contemporánea. Ya sea como líderes activos o ciudadanos pasivos.

Pues, el fruto directo de nuestro sistema educativo es la formación de expertos, y su fama y prestigio dependerá de su capacidad predictiva, ya sea en la ciencia, en la economía, en los deportes, pero ante todo en la política. 

2. Sin embargo, en la medida, que en lugar de sobresalir y adaptaros al sistema educativo, de manera efectiva y eficiente, desarrollamos frustración y baja autoestima, de tal modo, que según el grado, incorporamos además la destreza de copiar -que va de la mano de la trampa y del engaño-, vamos cultivando dentro de nosotros un rechazo, una rebeldía, un resentimiento ante el estatus quo, lo que nos conduce a rebelarnos ante él, tan pronto se nos presenta la posibilidad, mediante conductas antisociales, tales como el delito, el crimen y la violencia.

Tenemos entonces, en un extremo, a los sobreadaptados, que son los que pasan a formar parte de la élite cultural, política y económica y del otro, a los inadaptados, que pasan a formar parte de las filas de los delincuentes y criminales.

No perdamos de vista, que ambos grupos pueden asociarse y/o fundirse de las maneras más perversas.

Bien, entre ambos, existe una zona media, dentro de la cual, existen diversas corrientes, una de ellas es la que toma el toro por las astas, la cual mediante métodos de intervención no violenta, como la protesta y persuasión política y económica, utiliza una serie de artillerías para aportillar el sistema socioeconómico: boicot, paros, huelgas, protestas, estallidos, quedarse en casa, entre una larga lista de más de doscientas, tal como lo describió Gene Sharp (gin sharp) en su libro, “Cómo librar la lucha no violenta”, del 2005.

Esta forma de administrar el descontento, se nutre generación tras generación, del testimonio del propio entorno, del barrio, de la familia, así como de los propios profesores y de la experiencia escolar.

Los posibles caminos a seguir son:

En el ámbito educativo y cultural, arribar a la certeza de que el pensamiento multicausal no consiste en la madurez de un solo tipo de inteligencia, sino que del desarrollo de al menos, diez tipos, que fueron esbozados por el psicólogo estadounidense, Howard Gardner.

En paralelo, nuestra guía deben ser las preguntas esenciales y en el centro, debemos situar la autorrealización.

De esta manera apelamos a lo humano universal, y gradualmente superamos la polarización.

En lo legislativo:

Pasar de una democracia representativa a una directa, para que las realidades del barrio, comuna, ciudad y región, dialoguen, de manera horizontal, como en una mesa redonda, junto, pero no bajo, de la realidad nacional.

En el mismo sentido, pero en el ámbito judicial, el juicio por jurados, es una manera más democrática de resolver conflictos entre los seres humanos, pues su ejercicio, promueve y fomenta, de manera directa la responsabilidad social, en lugar de derivarla a terceros.

Y en lo económico:

Fomentando y promoviendo, mediante la filosofía y el arte, a través de iniciativas colectivas e individuales, la gradual transformación del mercado laboral y del de la tierra, no mediante un capitalismo de estado, sino a través de la asociación y la autogestión.

A esto le llamo ilustrar la ilustración. Es decir no abandonarla, sino evolucionar con, a través y desde desde ella.

De tal modo que, gradualmente, el ciudadano podrá elegir por sí mismo y en total libertad, el tipo de trabajo y las condiciones laborales en las que quiera desempeñarse.

Si no despertamos, la Inteligencia Artificial, en la medida en que avance hacia la Inteligencia artificial general (AGI) y a la Super Inteligencia Artificial (ASI), seremos suplantados por cyborgs y transhumanos.

Mientras tanto, la fantasía, es el lugar donde estas ideas pueden desplegarse en toda libertad, en la medida en que las vivenciemos activamente, sin olvidarnos de ellas.

Mientras tanto, debido al desempleo y a la crisis de natalidad, en el contexto de la era digital, como medida de transición, siguiendo la lógica de ilustrar la ilustración, será necesario implementar una renta básica incondicional o universal, a través de la cual, podremos, no solo salvar a la humanidad, sino que también ganar tiempo para seguir profundizando esta utopía.

En este punto, liberales y socialistas están llamados a ponerse de acuerdo.

A favor de la renta básica incondicional, dos elementos:

Del lado liberal: “el mercado necesita consumidores”.

Del lado del socialismo: “existen muchas necesidades sociales no cubiertas”. Y, muchas de ellas, justamente, podrían cubrirse mediante un ingreso básico incondicional, de la mano de la iniciativa ciudadana.

El análisis completo de esta medida, que considero transitoria, la desarrollo en mi episodio sobre la renta o ingreso básico universal o también llamado incondicional.

Por el momento, este acuerdo entre liberales y socialistas, podría contener los estragos que está causando la era digital, la cual está transformando por completo el mercado laboral y reduciendo a cenizas buena parte, sino la gran mayoría de los títulos de educación superior.

De esta manera, ambos bandos, se pondrían a trabajar – como siempre debió haber sido- en función de un objetivo común, contribuyendo a despolarizar el mundo entero.

Paso a paso nos iremos adentrando en los trasfondos de la educación, en lo que pulsa bajo la superficie. Bien, hasta aquí llegamos hoy, muchas gracias por su interés y nos encontramos en un próximo episodio.

Aquí hago el comentario en un video.

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