Hola a todos, bienvenidos a este episodio, hoy quiero hablarles brevemente sobre el currículo oculto, concepto desarrollado por Philip Jackson, en 1968.
Veamos primero qué es el currículo. El currículo es un texto redactado por especialistas de las distintas asignaturas junto a psicólogos evolucionistas o del desarrollo que contiene un mapa de ruta, por así decirlo, muy preciso y detallado, para ser aplicado por los profesores en la sala de clases.
Si bien los gobiernos le llaman mínimo y obligatorio, la realidad es que su implementación toma cerca del 95% del tiempo total de la vida escolar.
En algunos países, podemos descargarlo directamente desde el internet, fijándonos de que se trate de la última versión.
Estas directrices y preceptos valen para todos los niños y jóvenes de una misma nación.
Debido al currículo y al texto escolar, tal como vimos en el episodio Los Textos escolares y la Cuestión Social Contemporánea, el profesor debe ofrecer una enseñanza, que no incorpora de manera proporcionada la realidad de los barrios, las comunas, las ciudades y las regiones en las que se desenvuelve cada escuela en particular.
Si lo hiciera, el currículo nacional, no debería abarcar más de 1/5 del total de una nación.
Esto permitiría que las tradiciones, el folclor, los valores, las virtudes, el carácter, la historia, la economía, los emprendimientos y la naturaleza inmediata donde se desenvuelve al escuela, fuesen incorporados en los futuros ciudadanos de una manera mucho más profunda. De tal modo que el día de mañana su desempeño socioeconómico fuese mucho más provechoso, lúcido y bienhechor.
Bajo los los distintos gobiernos puede cambiar el diseño y los contenidos del currículo, los nombres de las asignaturas, así como el número de las horas pedagógicas. En esa misma línea, algunas actividades curriculares pueden ser agregadas y otras eliminadas.
El 5% del tiempo restante -pues recordemos que el currículo mínimo obligatorio abarca alrededor del 95%- se utiliza principalmente para reforzar algunas materias y en menor medida, para actividades de otra índole, como recreativas.
Bien, en la universidad, según su línea editorial, por así decirlo, a los estudiantes se les enseña un concepto muy curioso, el así llamado currículo oculto.1
Este fue creado y desarrollado en 1968 por Philip W. Jackson (fellep doble ve Jaeksn), el cual llamó la atención sobre el hecho de que los currículos tienen dos caras: una velada y otra oculta. Una escrita y una no. La velada, se ocupa principalmente de los aspectos funcionales y la oculta más bien de sus aspectos filosóficos y existenciales, así como de una serie de tabúes escolares. El currículo oculto responde a las preguntas:
¿Por qué?, ¿para qué? y ¿con qué fin?
Se trata de un currículo implícito, que, si bien puede ser más o menos aceptado, cuestionado o debatido, es el iceberg mismo del sistema escolar, pues sustenta, coordina y articula al currículo visible, es decir, la punta del iceberg.
Tomados por las alas de la imaginación, podemos leer en el currículo oculto:
“El profesor saluda a los estudiantes. Pasa la lista. Les indica el tema de la clase. Les solicita abrir el texto escolar en una página determinada. Les pide leer en voz alta el texto en cuestión. Se copian en la pizarra los ejercicios ahí presentados. Los estudiantes los resuelven. El profesor les deja tarea para la casa. Da por terminada la clase, se despide y una vez pasada la unidad tiene lugar una evaluación”.
Esto es lo mínimo que un profesor debe realizar y que, según mi experiencia, realiza efectivamente la mayor parte de la vida escolar, salvo en situaciones excepcionales como la visita de evaluadores, colegas o alumnos en práctica, entre otros. Las razones para esta concepción de la enseñanza, las desarrollé en el episodio “Los Textos escolares y la Cuestión Social Contemporánea”.
En este sentido, el oficio del profesor consiste, coloquialmente hablando, en pasar materia.
Y el estudiante, el 99,9 % de los casos, luego de memorizarla -para poder responder el examen-, la olvida por completo.
El acto que aquí tiene lugar, es análogo, al que realizamos cuando borramos el archivo de un pendrive para poder cargar en él otro nuevo.
Paso a paso nos iremos adentrando en los trasfondos de la educación, en lo que pulsa bajo la superficie. Bien, hasta aquí llegamos hoy, muchas gracias por su interés y nos encontramos en un próximo episodio.
Aquí hago el comentario en un video.
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