Hola a todos, bienvenidos a este episodio, hoy quiero hablarles brevemente sobre el examen escrito, el examen por excelencia y el acto de copiar.
Partamos por el primero. Los exámenes escritos están diseñados principalmente para evaluar individuos.
El alumno, desde sus primeros años escolares, será persuadido a permanecer sentado en su banco, en silencio, con un lápiz, una goma y una hoja que contiene instrucciones y espacios en blanco para marcar o desarrollar sus respuestas.
Mediante esta práctica, a través de los años, el estudiante va desarrollando una serie de capacidades:
1. La más evidente es el estudio, a través del cual, el alumno va teniendo una noción de lo que fue capaz de entender, así como de lo que aún no ha entendido.Para llenar estos vacíos tendrá que recurrir a alguna otra fuente o a terceros.
2. A través de la experiencia, irá desarrollando una idea del tiempo que le toma preparar un examen y cuáles asignaturas requieren mayor o menor preparación.
3. Junto con lo anterior, a la hora de rendirlo, deberá aprender a administrar el tiempo, puesto que tiene una duración fija medida por reloj, igual para todos.
4. Aprender a decidir, según el puntaje de cada una de las preguntas, dónde vale la pena poner más empeño y qué preguntas dejarlas para el final o simplemente no contestarlas.
5. También deberá aprender a priorizar entre asignaturas, pues puede ocurrir que en un mismo día o periodo de tiempo, un estudiante tenga que rendir varios exámenes de distintas materias.
6. Y finalmente deberá aprender a identificar en qué sentido se hace la pregunta y cómo el profesor quiere que sea contestada. Para tal fin, los estudiantes deben desarrollar un especie de sexto sentido para identificar el estilo del profesor.
Estas y otras destrezas, son aprendidas en la práctica desde el día uno, es decir, nadie nos las enseña. No existen clases para aprender a responder exámenes escritos. Estamos ante una tierra de nadie, donde el alumno es abandonado a su propia suerte.
Pasemos ahora al segundo tema: la copia en los exámenes.
Debido a que debe haber silencio en la sala de clases, a los examinados les está prohibido dirigirse la palabra entre ellos y menos compartir información. Si el profesor llegara a sorprenderlos in fraganti les llamará la atención y/o se les quitará la prueba, lo cual, según el caso, puede llegar a tener graves consecuencias.
Copiar significa apropiarse de las respuestas de un compañero sin su consentimiento.
¿Pero qué pasa cuando ocurre con su consentimiento?
Da igual, ambos, tanto el que entrega la información como el que la recibe, cometen una falta.
Esto ocurre cuando un estudiante permite o no impide, que su compañero eche un vistazo a su examen.
Ahora, cuando la información es breve, puede ser entregada silenciosamente mediante muecas o haciendo lenguaje de señas.
Otra forma más sofisticada es lanzando un papel con la información.
Estamos ante una compleja red de destrezas, que luego, una vez terminado el examen, son evaluadas y pulidas.
Ese es un tipo, el otro, es cuando los estudiantes se copian a sí mismos. Para este fin, se implementan múltiples tácticas para acceder a informaciones, definiciones, conceptos o fórmulas que no pudieron, que no alcanzaron, o que simplemente no quisieron memorizar, porque tenían otras cosas que hacer.
Dentro de ellas se encuentran: anotarse los ayuda memoria en las propias manos, brazos o piernas, así como ingresar un trozo de papel en el lápiz, en la goma, dentro del estuche o en alguna otra parte del mismo banco, entre otras más o menos ingeniosas.
El acto de copiar requiere un gran domino y control de los propios movimientos y emociones, tanto para pasar desapercibido como para afrontar las consecuencias en caso de ser descubierto.
Mediante esta práctica, los estudiantes desarrollan nervios de acero.
Hay profesores que se esfuerzan mucho para que no se copie en clases, en cambio otros, hacen vista gorda y no se hacen mayor problema.
Estas prácticas son descritas y catalogadas, sin lugar a dudas y con lujo de detalles, en el así llamado Currículo Oculto, concepto desarrollado por Philip Jackson, en 1968, al cual dedico el episodio El currículo oculto.
Bien, para redondear, a través del examen escrito, desarrollamos 3 capacidades:
1. Memorizar y preparar la materia que nos puede ser preguntada.
2. Identificar las preguntas mediante las cuales se obtiene un mayor puntaje.
3. Inferir cómo espera el profesor que respondamos.
Pero como vimos existe aún, una cuarta, que, según el caso, es utilizada, en mayor o menor medida, y que consiste en la controvertida destreza de hacer trampa y engañar mediante el acto de copiar.
Paso a paso nos iremos adentrando en los trasfondos de la educación, en lo que pulsa bajo la superficie. Bien, hasta aquí llegamos hoy, muchas gracias por su interés y nos encontramos en un próximo episodio.
Aquí hago el comentario en un video.
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